En Valencia ha llegado el otoño. Con los colores y los olores de esta estación me entran ganas de sofá, mantita, peli y un té caliente en casa Masquefa.
Empieza el periodo de todas aquellas comidas de colores calientes y confortables que me ayudan a luchar contra el frío que está llegando: uvas, caquis, castañas, setas y calabaza.
Hoy he decidido preparar unas croquetas con unos rebollones frescos y una riquísima calabaza dulce (hay que elegir una que sea redonda, un poco achatada y de color naranja oscuro, casi marrón).
La nuez moscada y el romero son dos ingredientes muy importantes para esta receta porque se llevan perfectamente con los dos ingredientes principales.
La nuez moscada y el romero son dos ingredientes muy importantes para esta receta porque se llevan perfectamente con los dos ingredientes principales.
Recomiendo servir las croquetas aún calentitas para que estén bien crujientes.
1. En primer lugar, cortamos la calabaza en trozos y la asamos al horno hasta que esté bien blandita.
2. Mientras tanto, picamos los rebollones y los sofreímos con un poco de aceite y ajo.
3-4. Cuando la calabaza está lista, la sacamos del horno y la aplastamos con un tenedor hasta tener una masa uniforme. Añadimos el resto de los ingredientes: rebollones picados, parmesano, nuez moscada, pan rallado, sal y un huevo.
5. Preparamos a parte una cobertura de pan rallado, romero, sésamo y pipas.
6-7. Mezclamos bien la masa y damos forma a las bolitas. Las cubrimos con la cobertura y las freímos en abundante aceite.
Aconsejo servir estas riquísimas croquetas otoñales sobre una base de hojas de lechuga variada.







Grande Aliiiii! Bellissimo il nuovo modo di presentare gli ingredienti...e la palettina col sorriso! <3
RispondiEliminaprecioso Ali! mm las probamos?..
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